En un mundo lleno de preguntas, primero debemos saber qué preguntar y así obtener la mejor respuesta. Independientemente del tiempo que tarden, éstas acaban llegando en su debido momento y una pregunta bien planteada te dará grandes resultados.

Por ejemplo, cuál es el mejor equipo para un análisis determinado, qué procedimiento debo utilizar para dicho alcance, dónde puedo encontrar más información al respecto, etc. son preguntas que todos debemos pensar en el laboratorio antes de tomar una decisión al respecto.

Es muy importante y por muchas razones, ya que una pregunta incorrecta te facilitará información limitada y, al contrario, una pregunta bien hecha evitará confusiones más adelante.

También es importante el siguiente paso: coge un bolígrafo y un papel y toma nota de las respuestas. Tener esta información a mano te vendrá bien si en el futuro surge alguna duda sobre lo que ocurrió durante la reunión, la llamada o la consulta a tu compañero. Además, transmitirás una imagen más profesional, enviando una señal a tu interlocutor de inteligencia y compromiso: “quiero saber más”.

Te animo a que tú también evalúes qué información tienes actualmente sobre un asunto en particular, qué sabes de la empresa, del producto, del proceso, etc. y conforme a ello completes los datos que necesitas con buenas preguntas.

Da igual si eres principiante o tienes una gran trayectoria a tus espaldas, nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para hacer buenas preguntas.

Recuerda, somos profesionales que deseamos ayudarte. Preguntarte es nuestro trabajo y, gracias a tus respuesta, conseguiremos ayudarte mucho más y mejor en tu objetivo.

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