… nos equivocáramos en un resultado analítico por una confusión en el proceso de identificación de las muestras, o

… se extraviara la muestra de un cliente o un paciente, o

… en pleno procesamiento de las muestras un equipo se estropea, o incluso

… se produjera un error en un informe analítico como consecuencia de un problema en la transcripción de datos….

Todas estas situaciones son posibles y reales en el laboratorio, pero en general no nos ocupamos ni preocupamos por ellas hasta que ocurren.

El análisis de los riesgos asociados a los procesos del laboratorio, sobre lo que las normas de gestión de calidad denominan partes interesadas resulta cada vez más crucial.

El concepto de partes interesadas implica tener en consideración otras personas u organizaciones relacionadas con el laboratorio, más allá de los clientes, tales como: proveedores, empleados, administraciones públicas, sociedades científicas, e incluso pacientes en el ámbito sanitario.

Las recientes versiones de las normas (ej: ISO 9001, ISO 15189, ISO 17025) incluyen el requisito de la identificación y evaluación de riesgos entre sus apartados.

Existen múltiples y variadas herramientas para realizar dicho análisis, como son el Análisis Modal de Fallos y Efectos (AMFE) o el diagrama Causa-Efecto. Estas herramientas resultan altamente efectivas para identificar y evaluar los riesgos en base a su probabilidad de ocurrencia y gravedad, entre otros aspectos.

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