Hace muchos años que comento que las buenas empresas las hacen las buenas personas porque, al margen de la eficacia de los procesos y de los controles de calidad comunes a muchas compañías, la buena gente que ayuda a los demás y siempre está dispuesta a trabajar en equipo es el máximo valor para la empresa y, en definitiva, para la sociedad. No se puede plantear un desarrollo comercial que no promueva y aplique unos valores éticos y estrategias responsables y sostenibles. No es que nuestros nuevos mercados nos lo vayan a exigir, es que nosotros perderíamos nuestra dignidad.

La Dirección.

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